martes, 4 de septiembre de 2012

El yo y el Ello

 Trato de decirlo, 
de comunicar algo,
lo digo de la forma incorrecta, 
gritar no es hablar en silencio, 
me asfixio, 
me elevo, 
soy la misma señal que condena lo señalado,
trato de asegurarme estar en lo cierto a pesar de que no me importe, 
me desprendí de todo, 
no tengo casa,
no tengo banco, 
no soy una suma, 
estoy fuera del sistema social, 
no tengo hijos ni planté un árbol ni escribí un libro, 
no voy a hacerlo, 
no suelo hacerlo, 
todas las semanas tienen un solo día, 
todos los meses tienen un solo día, 
amor, amo, hay amor, lo amo,
no me despierto temprano ni tarde, 
ya no tengo hora, 
voy a reducir, 
la amistad es una herramienta para depositar y no para crecer,
no tengo religión y soy religioso, 
no soy teísta, 
ni ateo, 
no acumulo, 
suelto, largo, 
no me importa entreverme en sumas de dinero, 
no me importan los autos ni el fútbol ni la chabacanería, 
si no como carne no es por moda, 
es solo una forma de embellecer la vida, 
no me aburre el Quijote, 
pueblo todas mis nociones, 
abrazo el canto y lo decoro,
virgen de mi, 
abandono la nostalgia porque el porteño es una fuerza y no una escuela, 
para siempre alado, 
un instante de hombre, 
de hombre humano, 
la sutil diferencia entre lo despierto y lo dormido, 
siempre en cuña, 
siempre envuelto, 
no me expliques mi razón, 
soy de esas pocas cosas que prefieren un alma insomne y no elevada. Punto. Punto.

( )

No tengo nada que decir

lunes, 3 de septiembre de 2012

DESPITADO

Cuando los anhelos desesperantes andan
algunos aromas despistados palpitan,
destellos en las orillas se abalanzan
mientras el deshacer diario destapar
instancias quiere sin saberse crédulo,
restregarse de las andadas
cuál avispado ser que hipnotiza los estanques.

Trazando unas líneas de vago trayecto
ennegreciste ese sorbo desvanecido,
tenías un objetivo de signos claros
luego perdiste el apetito y el sentido,
nociones de invalidez en tú mente menuda
momificastes los sentidos incoherentes,
convirtiendo en desperdicio la estancia.

Zanjaste el anzuelo en el río verde,
tachaste la moderación por perdida
estanques de amarga experiencia,
notificaste las semblanzas y las fragancias
pero deshiciste el hielo en la leche,
al pasar las hortalizas por un tamiz
qué sin propiedades dejaste al aire libre.


En renegado te mudaste.
tanto no fue tuyo y no lo mantuviste
la lejanía era tardía y sabías el fundamento,
una nube alrededor se mantuvo firme
era un pensamiento inocente que se olvidó,
convertirse en ese sentido práctico
que no supo reaccionar en un tiempo exacto.